domingo, 17 de mayo de 2015

Luciérnagas.

Desnuda la noche,
la luna se desviste
y las estrellas brillan.

Irrumpe el silencio,
se calma el viento,
y adiós tormenta.

Trepas quieren trepar hasta ella,
pero no atrapan su esencia.

No más ansia, disfruta de su presencia.
En algún momento, todos somos luciérnagas.

jueves, 14 de mayo de 2015

Poeta por supervivencia.

Perecí en mi vida,
y aparecí en mi muerte,
donde yo mismo poeticé 
mi despedida.

Todos silenciosos, mientras
caían algunas lágrimas.

Con una melodía de Mattia Cupelli,
no pedí más que una poesía para mí.
Todavía sigo sin,
así quién es feliz.

Cicatriz de bisturí,
por mí mismo,
al saber que acabaría así.

''Poeta por supervivencia hasta morir''
escribí.

Me mató saber.

La hoja que ahora estrujo,
por la hora en la que repudio lo que escribo.

Parece que ya no se me da bien ni estar jodido.
Gritos de silencio en un latido seco,
como si amenazara con ser el último.

Como el humo que mantiene la llama,
o como la llamada que no llega,
pero que da vida a la espera.

Es tela la estela
que dejas cuando pasas.
Lástima que últimamente
te dejes ver menos por este lugar.

La luna ya no brilla igual,
o será que la miraba en tus ojos al reflejar.

Alzo un grito mudo, que sé que oirás;
porque escribo en papel,
lo que no pude decirte,
y sé que lo lees.

domingo, 10 de mayo de 2015

Vida.

Es capaz de escapar
la vida en un segundo.
Es profundo el agujero
en el que me hundo,
y tus rotundas palabras
me llevan a lo más hondo.
Confundo sueños con pesadillas,
y he soñado que volvías a brillar;
pero estallabas cual estrella
y yo solo podía callar.
Siempre la misma historia,
no torna la noria;
sabía que vomitaría,
aun estando sobrio.
En tus sabias palabras,
encontré una sarta de mentiras,
y una satírica historia,
que es la nuestra.
Adiós, memoria.

sábado, 9 de mayo de 2015

Agujas.

Poner el broche a la noche,
desabrochando botones.
Dejando los baches,
y lo que derroché
en sucios bares
de mala muerte.
Con suerte, te encontraré,
y te irás efímeramente;
tengo en mente que lo harás.
Te irás, y yo quedaré como siempre,
con las manos llenas de sangre;
por desabrochar botones
que aún estar por coser.
Agujas que atraviesan mi piel,
cicatrices que no puedo esconder.
Ese es tu regreso, y lo atraso.
Déjame sanar el daño,
ya no me engaño.

jueves, 7 de mayo de 2015

Desafinan violines.

Garabateo trazando eses,
que no veo por ser de noche,
pero no enciendo la luz,
con tal de no verte,
ya que te veo en todas partes.
Eres el foco que me ciega,
por eso prefiero no estar ciego,
y vivir en una casa con puertas.
Que bien que vienes a buscarme
cuando te conviene, pero que lejos
quedan nuestros viernes.
Sonido de violines
que desafinan,
no afiles el arco,
ya me apuñalaste.



martes, 5 de mayo de 2015

Soledad.

Tantos tipos de soledad,
y yo que las colecciono todas;
solo con una me sentiría incómodo.
El tono oscuro y el frío como aliados,
al fin y al cabo es lo que me han dejado.
Desamparado, mal parado, malparido,
es lo que pienso de mí ahora mismo.
Aún recojo mis pedazos esparcidos,
el silencio es el eco del ruido.
La radio emite voces mudas,
será la nueva moda en este mundo;
o que ya nada es lo mismo,
nada tiene sentido,
y nada es todo cuando
los demás se han ido.
Piedras en el camino,
tropiezo, no las esquivo.
Escribo, porque sigo vivo,
pero 'Soledad' es mi apellido.

domingo, 26 de abril de 2015

Aquí, sin ti.

Cicatrizando heridas,
en esta madrugada,
con cinco perdidas,
y sin intención de devolverlas.
Miro al techo como 
si tuviera escrita la respuesta.
Con la maleta hecha,
por si acaso,
el ocaso me tienta
a marcharme de esta ciudad;
pero ya han pasado varias horas,
solo me queda esperar,
a que otro llegue,
y tenga el valor
de dejarlo todo atrás.
Tras cada recuerdo una sonrisa,
pero también caen lágrimas,
porque seguramente no volverás,
y si lo hicieras, te volverías a marchar.
Dejo ya el bolígrafo en el lapicero,
que quizá no es su lugar,
pero el tuyo es aquí,
y mira dónde estás.

sábado, 25 de abril de 2015

Instantes.

No comentaría lo que me pasa
si no lo necesitara,
tú más que nadie lo sabes, folio.
Y es que ni de ti me fío ya,
pues tengo miedo de cortarme
con tus filos,
esos que tanto me han ayudado.
Quizá no hablo yo, habla mi rabia,
y te cuenta que ha perdido la cuenta
de los que me han fallado.
Estoy abatido, pues ya son más de mil disparos,
y me resulta raro, no haber caído aún.
Pero, ¿qué motivos hay ya? ¿qué me queda?
He pedido ayuda, y todos se han dado la vuelta.
Me siento cual anciano de 18 años,
solitario, y loco de psiquiátrico.
Resulta patético, más cuando has tenido tanto,
y por darlo de lado, acabas perdiéndolo.
He oído una forma de recuperarlo,
pero solo durante unos segundos,
para después caer en el sueño eterno.
Sin que nadie me impida el paso,
sin regreso,
me lanzo al paraíso instantáneo,
de mis mejores momentos,
y luego, saludo a la muerte.

domingo, 12 de abril de 2015

X.

Ángel y demonio, uno en cada hombro;
mientras pido socorro a gritos.
Uno me habla de suicidio,
tétrico pero indoloro;
otro me habla del honor,
algo que ya veo roto.
Estoy estancado en el lodo
de mis propias lágrimas.
Pero nadie siente lástima,
mi autoestima está en las últimas,
y no parece que nada vaya a cambiar.
De todas formas, a nadie le importa ya,
ni siquiera a mí. Supongo, que ya
no hay nada por lo que vivir.
Partir o partirme, he ahí la cuestión,
o quizá es la misma, no lo sé ni yo.
El tiempo ha dictado sentencia,
y también lo ha hecho la distancia,
que por si fuera poco,
no deja lugar para despedidas.
Aun así, prefiero dejar escritos en papel,
y no en la esquela de una lápida.
Seguirán abiertas mis heridas,
hasta que vengas y detengas
el sangrado que tú misma has dejado.

sábado, 11 de abril de 2015

[Espacio].

Observo el cielo, que ha dejado nubes,
en una urbe donde pájaros huyen;
vuelan, hacia lugares mejores,
llenos de flores, y vacíos de muchedumbre.
Yo también me iría, si no fuera
por las obligaciones que imponen.
Pero no queda más remedio,
que mediar entre lo malo y lo bueno.
Soy demasiado obsceno a veces,
poeta grotesco, detesto todo lo existente.
Tengo que contar que, a menudo,
cuento estrellas hasta dormirme,
porque solo en el espacio, soy libre.
Aunque últimamente la polución las cubre,
y pienso en mudarme lejos,
donde esta no exista,
pues me excita pensarlo,
porque visten a la noche.
Creo en la vida extraterrestre,
porque he llegado a sentirme en Júpiter;
tener, esa sensación de abandonar esta superficie.
Hasta que me acaricia una brisa,
que me trae de vuelta a la Tierra,
y cierra mis puertas a un lugar exterior,
que crea en mí tristeza permanente,
pero que por más que no quiera,
me ata para siempre.

viernes, 27 de marzo de 2015

Madre mía.

Madre mía la manía de recordar
tus manos a la luz de un flexo.
Y es eso, o pensar en el brillo de tus ojos,
cosa que se me antoja a cada momento.
O tus besos, con efecto analgésico,
los cuales también anhelo.
Y el olor de tu pelo, siempre fresco
como la menta que alimenta mi olfato.
Fuegos fatuos bailan sobre pantanos,
mientras grito y resuenan mis tímpanos;
todo esto por volver a vernos.
Y es que es tan corto el tiempo,
pero tan largo sin ti,
que no entiendo nada,
solo que te necesito aquí.
Madre mía, cuando escribo tan rápido,
parece que la tinta se ha derramado,
pero solo fluye en forma de palabras,
por lo que siento sin tenerte a mi lado.

lunes, 23 de marzo de 2015

.

Seré el más pesado hablando de pasado,
pero la melancolía me tiene atado.
No sé si es bueno o malo,
pero nadie me entiende,
y yo no sé mostrarlo.
Ni siquiera escribiendo,
mi máxima forma de expresión.
Prisión de mil cadenas,
no tiene llave mi psicólogo.
Es domingo, todos duermen, yo me ahogo.
Quiero parar el crono, pero no puedo.
Todo ayer fue más bonito.
Tengo miedo, y estoy solo en esto,
se refleja en cada uno de mis textos.
Me estoy descomponiendo como
una canción de Frank Sinatra,
dándole a rebobinar.
Puta mente enferma, soy consciente,
pero no lo suficientemente fuerte
para volver a equilibrarme.


jueves, 19 de marzo de 2015

Amor y odio.

Cristales empapados por el vaho,
que sale por los labios de quien
intenta verse reflejado.
Solo ve la lluvia caer,
quizá no tiene alma,
o se ha ido para siempre.
Ha muerto su líbido,
y olvidó cómo hacer
el amor al recuerdo.
No vuelven esos momentos
felices de hace cinco años.
Entre multitud de extraños,
que hacen el vacío, vive.
Con intención de irse,
ni él sabe dónde.
Se refugia en su escondite,
único sitio habitable, su mente.
Se repite, que ahí es libre.
Lo que no sabe, es que se hunde.
Solo mugre; ya no habla con su madre.
Evadirse, solo con música triste,
sacia más la sed, que contar penas
a multitudes invisibles.
Trasfondo poco, pues ya se ve
que ha tocado fondo.
Quisiera tener un arma para desenfundarla,
y fundirse los sesos con ese fusil.
Símil entre amor y odio,
a esa mente incansable,
que cierra puertas por abrir,
y tira las llaves.

sábado, 14 de marzo de 2015

Sigues entre nosotros.

Cada vez más triste,
hasta que tu luz se ha apagado,
pero no nos confundamos,
seguirás brillando allí arriba.
Siempre sufriendo en silencio,
la sentencia no es justa,
y ni siquiera, reclamar puedo.
Te ruego, que si lees esto,
tras no haberme podido despedir,
sepas que te echo de menos.
Siempre por delante, 
valiente y fuerte como nadie,
aunque ya no estés,
en la puerta esperas.
No habría otra manera,
de superar tu ausencia,
que imaginar cómo
sigues aquí dando guerra.
El ciclo de la vida,
es una continua 
sucesión de caídas,
pero al menos tú lamías mis heridas.

Me encanta el cielo,
y ahora más,
ya sabes por qué.
Sabía que apuntabas alto,
pero no quería que te fueras,
aun así, apuraste tus últimas fuerzas.
Te escribo desde la tristeza, y es que
hacía mucho que no lloraba escribiendo,
he de admitirlo, pero es difícil
perder a un ser querido.
Ahora estás de camino,
pasito a pasito,
hacia el cielo infinito.
Te deseo lo mejor,
y nos vemos pronto,
aunque sigues entre nosotros, Tysson.

domingo, 8 de marzo de 2015

Entradas.

La mejor entrada de mi vida,
no es ningún escrito,
es la mía en tu camino.
Es encontrar tu mano,
antes de caer al vacío.
No me precipito a este,
pero sí a decirte que fuiste
y eres, lo más importante.
Es como si mi querido papel,
hubiera adquirido forma de mujer.
La avenida del dolor no se esfumó,
pero eres el mejor analgésico,
y el sendero es más ameno.
Por ahora soy el telonero de este teatro,
pero algún día seré Romeo.
Aprovechando mi tiempo entre versos,
te recito poemas que no lees de nuevo,
muevo ficha y te como, así va el juego.
El desenlace de este cuento es incierto,
lo único que sé es que intentaré que sea eterno.


Noches.

Llevadme lejos, donde las luces
que brillen sean solo estrellas,
y no farolas que se apagan
con el paso de las horas.
Nunca serán más que la luna,
aunque se vistan de gala.
La luna no defrauda,
siempre sorprende,
incluso cuando se esconde
tras un eclipse.
A veces me siento como
un ser insignificante,
entre tanto astro enorme.
Lástima que todo esto
esté rodeado de gente.
Personas que no valoran
vuestro arte, y no merecen
veros cada noche.
No duermo porque
en mis sueños no hay luces
que me alumbren.
Cuervos surgen de las sombras,
y me nombran en idiomas
que desconozco.
Por eso me acompaña el insomnio,
y no duermo,
se refleja en mis ojos.

Fueron felicidad.

No dejaría de escribir
si por mí fuera.
Si el tiempo me sobrara.
Si las palabras fuesen eternas.
Pero al final todo cambia.
Y lo que ayer era magia,
hoy son falsas ilusiones.
Desespera saber que,
el esfuerzo es en vano.
Que das la mano,
te arrancan el brazo,
y te hacen pedazos.
Destrozar viejos recuerdos,
hará evocar menos,
o tal vez no.
Aunque no quiero deshacerme,
de lo que un día me dio vida,
pues estos escritos,
fueron un día felicidad.

sábado, 7 de marzo de 2015

Ilusiones inexistentes.

Si me tengo que callar lo peor,
hoy lo suelto todo.
Es rencor, es rabia, es dolor,
es el silencio reprimiendo mi interior.
Es la infancia que voló,
y hoy echo de menos.
Y hecho de veneno están
esos usurpadores de tesoros;
hecho de cenizas me siento yo,
con esta soledad sumisa,
que no se va ni aunque la pise.
Como una sombra al atardecer
de un verano caluroso,
poso mis pies sobre ella,
y pasa que no puedo pisarla,
pues huye, pero no se va;
y si me voy yo, me persigue.
Es triste, pero a la vez bonito,
que algo te siga, aun sin tener nada.
Contarle al viento palabras,
que ella no comprende,
por ser compañera inerte,
aunque mejor eso a tener
a alguien que llene de
ilusiones inexistentes.
Pero, este pirata aún tiene
mucha guerra que dar,
pues en este mar,
no quedan islas para naufragar.

miércoles, 4 de marzo de 2015

No volverá.

Mi felicidad de niño reside en un nicho,
y hace mucho que no la visito.
La echo de menos, es cierto,
pero desenterrarla sería inútil,
pues existió pero ya muerta,
queda expuesta para siempre 
solo como un recuerdo.
Ya son diecinueve,
y me alejo más,
y me siento peor,
y quiero matar al tiempo,
o tener un reloj,
para manejarlo a mi antojo.
Aún no me lo creo,
pues meses parecen días,
y días, parecen segundos.
El mundo ya no es lo que era,
las aceras no protegen,
te mienten,
corre por la carretera.
Salta semáforos y sonríe
creyendo ser malo,
pues ahí está la esencia 
de lo que los años asesinaron.
Aprende que no volverá esa 
ilusión por mucho que lo desees.
Esa ''primera vez'' de mil cosas 
que ya probaste.