viernes, 19 de febrero de 2016

Jamás algo real.

Ahora que estás más lejos
que nunca,
y mis sueños más complejos
se truncan,
mi tristeza busca consuelo
por el desvelo
de miles de noches por tu culpa.

Te puse una orden de busca y captura
por huir como Thelma y Louis,
a sabiendas de que mi única cura
era tu amor para ser feliz.

Sigo esperándote
como el primer día,
pero mejor no liquides
mi poesía;
solo esta dice
lo que mi voz callaría.

Las palabras hoy gritan
porque sus letras sangran,
sabiendo que son para ti escritas
las líneas más amargas.

Hoy hasta el alba se apaga
y solo quedan sombras
adornadas por las llamas,
cuando amas
pero no me nombras.

Mis noches en vela
son sofocadas
por quimeras,
pero estas
están abocadas
a ser simples entelequias.

Jamás algo real,
ni siquiera un resquicio;
viendo más cerca el suicidio
que un principio
a mi historia ideal.


martes, 16 de febrero de 2016

Nuestro amor en el papel.

Ojalá me resucites,
y esta presión que siento
no acabe por salpicar de rojo
todos mis días grises.

Puestos a elegir,
regálame azulados
a tu lado,
pudiéndote decir
que gracias a ti
mi tristeza ha acabado.

Pero mientras tanto,
sigo escribiendo
al encanto
de buscar algo
de felicidad
en diluvios de llanto.

En contadas ocasiones
la acabé encontrando,
pero ahora ni en los rincones
más putrefactos
encuentro razones
para seguir soñando.

Me siento tan solo
desde que mi soledad voló,
que mis párpados trémulos
traen consigo solo insomnio
y entre cálculos erróneos
pienso que volveremos a vernos.

Este invierno es demasiado largo
y quisiera largarme a encontrar calor,
sabiendo que todavía valgo
para algo más que llorar tu amor.

 Si encuentras algún poema mío,
seguramente será para ti
pese a que la mayoría los partí,
desde que ya no sonrío.

O los guarda algún cuaderno
que tiempo atrás compartimos
y entre bártulos que nunca ordeno,
alguno de ellos se quedó contigo.

Aunque siempre pensaré
que te los llevaste a propósito
con el hábito de leer escrito
nuestro amor en el papel.


sábado, 6 de febrero de 2016

Con odio te quería.

Tanto escribir
y lo que me callo.
Lo que está por salir,
pues solo expongo lo que subrayo.

Mandaré a tomar viento
a quien encienda la luz,
en este ataúd
aprendí a sonreír sufriendo.

Cada libro me enseñó
que a cada página que paso
está más cerca el adiós
y más vacío el vaso.

Me beberé
hasta los fluidos de tu ser;
al menos no moriré de sed
si acaso de placer.

Puedo ser tan obsceno
como los versos de Quevedo,
ya que fue lo único que quedó
de nuestro amor enfermo.

Si te recito un soneto
con todo lo que en mi cabeza sonó
no descuelgues el teléfono
porque no respeto
a quien tanto prometió.

Textos desabridos
para quien me quiso,
aunque de haberlo sabido
nunca te hubiera querido.

Todo lo que guardo en un suspiro
contra mi conciencia arremetió;
con ganas de liarme a tiros
después de hacernos el rencor.

No me hubieras sustituido
si supieras que nadie te escribirá como yo,
y aún menos te mirará hasta quedarse dormido
o te querrá hasta el último latido de su corazón.

Ahora cargo con el peso
de un recuerdo herido,
porque sigo preso
de esos besos perdidos.

De versos escritos
que nunca te entregué,
y todo quedará en pretérito
menos quererte.

Puedo dedicarte las líneas
más sanguinarias,
pero mi poesía
llama a la nostalgia.

Hasta echar de menos
las noches más frías,
y escribirte versos tan obscenos
como que con odio te quería.


jueves, 4 de febrero de 2016

Diferente.

Soy lo que nadie busca;
al que nadie gusta;
y es algo que nunca
podré disfrutar.

Ser tan diferente
me hizo perderme
en tantas ocasiones
que ahora me siento invisible.

Uno menos entre la muchedumbre
por ser quien escribe textos lúgubres
que cubren la urbe de nubarrones
y no vislumbra luz al final del túnel.

Compuse la poesía más triste
que jamás escuchaste
y preferiste irte
a curar mi desastre.

Si no levanto cabeza
es porque no hay nada que ver;
si hasta la grandeza de mi tristeza
acabó siendo cadáver.

Ahora prendo poemas
hasta hacerlos arder,
cuando ayer
hicieron tu pena más amena.

No sé si echas de menos que te escriba
o soy yo el que añora cada madrugada
que leas con una sonrisa
cada palabra dedicada.

Ahora que sé que todo se acaba
y que ya ni siquiera me miras
quiero darte las gracias
aunque no hubiera despedida.

Por darme una oportunidad;
por hacerme sentir alguien;
por dejarme entrar en tu vida
pese a que en ella ya no sea nadie.

Entiendo que te fueras
nadie hubiera aguantado más;
si detuve hasta la primavera
que Neruda dijo que no detendrían jamás.

Vuelvo a ser el solitario
que escribe en el papel;
sin más destinatario
que nuestro ayer.


domingo, 31 de enero de 2016

Todo lo que de ti queda.

Llévate de mi corazón
todo lo que de ti queda.
De mí solo queda dolor
y un ardor que me quema.

El efecto mariposa
dictaminó que nuestros caminos
se bifurcarían y serían distintos,
donde los tuyos son de rosas
y los míos laberintos.

Dónde encontrar la salida
cuando tan fácil era
seguir con mis dedos las líneas
que adornaban tus caderas.

Perderme en estas
y no querer salir
porque ahí construí
mi felicidad eterna.

Las preguntas sin respuesta
me llevan a pensar si huir
de la ciudad o del país
hubiera sido mi mejor muestra.

Hacerte feliz lejos de aquí
y dejar atrás todo lo demás,
pero no somos Bonnie & Clyde
ni lo seremos jamás.

Otro bajón autodestructivo
por pensar qué hubiera pasado
si no te hubieras ido de mi lado
en las noches de domingo.

Te perdono, pero no te olvido.
Solo pido una llamada al teléfono
para recordarme al menos
todo lo que para ti fuimos.

Porque fuimos
y ahora ya no somos
si acaso solo desconocidos
que ni se miran a los ojos.

Quizá quiera olvidarte
pero no puedo
porque en este desastre
tu ausencia se quedó.

Y a veces cruzo los dedos
para volver a verte
y ser los dos
que burlaban a la muerte.

Llévate de mi corazón
todo lo que de ti queda
o dame una razón
para que vuelva.



Si me quisieras como yo a ti.

De pequeño anhelaba ser eterno
ahora pienso en el suicidio.
Réquiem por los sueños
que quedaron en el camino.

A menudo los recuerdo;
a menudo los olvido.
''Vivir'' es solo un verbo
si para ello no quedan motivos.

Tiraría todo lo que escribo
por pasar unos segundos contigo;
y no atado a un bolígrafo
cuando respirar se me hace excesivo.

Rompí con lo establecido
y al final me quedé solo;
la soledad me violó
y con ella tuve un hijo.

No fue sorpresa su abandono,
todos acabaron yéndose.
Pero en este caso no
porque te la regalé.

Sé lo que es sentirse vacío
entre la muchedumbre
y ya me acostumbré
al amanecer solo entre rocío.

La escarcha cubriendo mi piel
por esperarte desde tu marcha;
las manchas en el papel
por las noches de lágrimas.

Cuando el suicida ama la existencia
pero la vida no le sacia
la salida es tu presencia
sin importar la distancia.

La poesía que me llena
es la de las madrugadas en vela
donde cambio mi esquela
por un verso a tu sonrisa eterna.

Si me quisieras como yo a ti
necesitarías dos corazones
porque este latir
a uno solo lo rompe.


domingo, 24 de enero de 2016

Nunca recibí un poema.

Dediqué cientos de poemas
sin obtener respuesta alguna.
Ninguno de vuelta;
inoportunas musas.

Difusa dejaron mi poesía,
que ya no significa nada.
Sola y vacía;
olvidada.

Litros de tinta derramada;
sangre en ocasiones,
tapando con las sábanas
todos mis corazones.

Cuántas veces resucitaré
hasta aprender de mis errores;
y cuántos jardines quemaré
para que nazcan flores.

Quién valorará lo que escribo
antes de que muera
por exceso de pena
o por vivir sin motivo.

Acaricié pieles frías
besé bocas sin alientos;
y entonces mi poesía
murió junto a sus cuerpos.

Quedando totalmente vana
tornándose muda
y siempre con la duda
de si volverá mañana.

Nunca recibí un poema
y quizá ya ni lo espero
aun dedicando un centenar
en cada noche de enero.


miércoles, 20 de enero de 2016

Guardo una nota de suicidio.

Guardo una nota de suicidio
como preludio a mi muerte;
deberé poner algún remedio
si siempre fue esquiva la suerte.

Si mis lágrimas se vierten
y a mis páginas visten,
estas tristes me advierten
del rojo de su tinte.

Melancólico siempre me viste;
en silencio por cicatrices.
Mis sonrisas jugando al escondite,
y yo esperando días más felices.

Siempre preferí el ayer maquillado,
el nacer de otro día soleado.
No el hoy colmado de chubascos,
y mis pulmones negros por el tabaco.

Los ojos hinchados de no pegar ojo;
el insomnio reprimiendo el silencio;
noches en las que al recuerdo acojo
para que me devuelva mis sueños.

No sé si el olvido se los llevó todos
o es que realmente no existieron,
o como Nerón de algún modo
los quemé para un futuro nuevo.

Ya no muevo los hilos,
pendo sobre estos.
Al filo del abismo
donde ya no tengo miedo.

Tomad mi nota
y mis poemas.
No hay mas;
se acabaron las derrotas.


lunes, 11 de enero de 2016

Lo desconozco todo de ti.

Lo desconozco todo de ti
como de la felicidad Bukowski,
y ambos escribimos el sentir
de volver a latir por lo que morimos.

Déjame contar tus lunares
en cada noche de luna llena;
déjame llevarte a lugares
que muy pocos sueñan.

Quiero compartir contigo
hasta el fuego que te quema,
y hacer de él una hoguera
que nos sirva de abrigo.

Bajo un manto de estrellas
a menudo nos perdimos
pero en cada huella que dejas
yo sigo tu camino.

No necesitamos brújulas
si en este universo somos partículas
y deslizarme por tus clavículas
hace que ame deambular.

Nunca saldremos en una película
si esto no tiene final
y nuestro amor figura
en la palabra ''eternidad''.

Muchos especulan
con que todo se acaba
y nosotros cavamos la tumba
de todas esas palabras.

Mi poesía se desnuda
ante tal obra de arte,
¿qué otro ser a oscuras
sigue tan radiante?

Admiro tu ser
si en él puedo ver
un oasis de placer
cuando muero de sed.

Y en este desierto
pude encontrarte,
cuando estaba muerto
y me resucitaste.

Lo desconozco todo de ti
y pese a eso te quiero,
fue ahí donde que descubrí
que ese es el amor más sincero.



martes, 5 de enero de 2016

En este universo.

Todo sigue igual
a pesar de que los años pasen
y no será una de mis frases
la que me salve.

Supongo que tú tampoco
si te evoco en mis sueños
y lo único que haces con ellos
es dejarlos rotos.

Pero sigo sin saber por qué
si nos necesitamos el uno al otro
y ojalá no me equivoque
al seguir esperándote.

Quererte se me hace inevitable
si cada vez que intento describirte
en el papel se vierte
la palabra ''inefable''.

Siempre me aferro a lo imposible
si lo que fácil viene, fácil se va
y a mí eso no me sirve
si quiero que te quedes.

Tú que sueles evadirte
mirando al mar
y yo queriéndote dar
hasta el agua de Ganímedes.

En mi mundo abolí
el heliocentrismo
porque todo gira
 en torno a ti.

Y en este universo
mis versos orbitan al son
del sol que me incita
a perderme en tus besos.


lunes, 4 de enero de 2016

Solo eran espejismos.

Solo queda silencio
en este inmenso espacio
mientras tú despacio
te sigues yendo.

Andando ya tan lejos
que no hay lugar
ni siquiera en el recuerdo
para volver a ver tus ojos.

Por unos momentos
transformaste el dolor
en amor,
pero solo eran espejismos.

Ahora que me ahogo
en el más profundo de los charcos
sé que el alcohol y el tabaco
solo me hicieron más daño.

Pero nunca más que tú
porque en noches oscuras
quise ser tu luz
y tú quitarme la luna.

Dime qué queda ahora
que el tiempo nos manipula
y tengo que calcular
todas las horas perdidas.


Por llegar tarde.

No sé si hacer una oda al dolor
mientras el amor se ahoga,
o arrancar cada flor
de mi jardín de amapolas.

Sería como cortar las alas
a un pájaro que no vuela
o pasarme las madrugadas
esperando a que vuelvas.

No salvaré al amor
y las flores están muertas;
el pájaro ya teme al cielo
y tú cerraste la puerta.

Tanto escribir de nada sirvió
si tus labios
dijeron adiós
presos del delirio.

Desde mi suicidio existencial
no vuelvo a ser el mismo
y caigo al abismo
cuando ya no me importa lo demás.

Y ahora que no me queda nada
solo poemas en rotas páginas
no llegas a imaginar
toda la sangre derramada.

Tampoco es culpa tuya
que me autodestruya
y tú huyas
dejando solo al lobo aullar.

Yo elegí quererte
tú a mí matarme
por llegar tarde
a salvarte.


miércoles, 30 de diciembre de 2015

Charcos de Londres.

Londres me verá amarte
y el aire será arte,
porque el tuyo
igual se esconde.

Y consigo ver
lo que otros no pueden,
como atardeceres
pasando desapercibidos.

Como tus latidos
que ahora vuelven
a darme motivos 
para seguir
cuando dentro llueve.

Y reflejados
en charcos de Londres,
pronunciarás mi nombre
al dejarme callado.

Si a tu lado el dolor
es inevitable
por no dejar que hable
al escuchar tu voz.

Pero ahora
deja que te diga
que sacaste rosas
de donde solo había espinas.

Que eres poesía
en tu inmensidad
y que a cada ciudad
la haces más bonita.

Entre todas las ciudades
tú eres mi favorita
si cada rincón de ti es
algo que todos deberían visitar.

Pero siempre quedarán
los charcos de Londres
para ver que eres
la mejor ciudad.


sábado, 26 de diciembre de 2015

Falsas ilusiones.

Me salvé miles de veces
creando falsas ilusiones.
Algo en qué creer
como un viernes trece.

Y hoy, veintiséis de diciembre
sigo con la incertidumbre
de si este mundo lúgubre
me ofrecerá algo diferente.

Pero ya no espero a nadie
si hasta lo más fuerte
se lo lleva el aire
o en su lugar, la muerte.

Aun así quiero que me recites
el poema más triste
antes de irte
para que así resucite.

Ya es imposible
arreglar este desastre
y ser libre
sin que nadie me desate.

Si mis labios callan
palabras que quiero decirte
es porque estas andan ya
perdidas por Júpiter.

Un día grité
y no respondiste,
no esperes entonces
que pinte tu cielo de colores.

Los míos son grises
y no espero días mejores,
si cambian los matices
pero no los pintores.

Poco a poco te vuelves invisible
y mi única opción es
crear falsas ilusiones;
como pensar que nunca te fuiste.


sábado, 19 de diciembre de 2015

Perderme contigo.

Desde que no sonríes
mi cielo vuelve a ser gris
y todos se tornan maniquíes
porque solo pienso en ti.

En poner París
a tus pies;
si mi intención es
verte feliz.

Evadirnos del dolor
escuchar tu voz
respirar tu olor
ser solo dos.

Pintar en muros
que el mundo es nuestro
y que los monstruos
son producto de lo oscuro.

Que podemos ser eternos
si así lo queremos
y convertir este infierno
en el más largo invierno.

Manejamos el tiempo
a nuestro antojo
y yo elijo consumirlo
contemplando tus ojos.

Son tus huellas las que me pisan
y tu sonrisa la que hace mella;
solo con eso ya eres poetisa
y eclipsas a cada estrella.

Pero haz camino conmigo
si el sentido es andar perdido
y lo único que persigo
es perderme contigo.


jueves, 17 de diciembre de 2015

Ya no llueve a cántaros.

Y... de repente... me curaste.
No sé cuándo ni cómo
ni dónde escondes
esa virtud de oro.

Si un corazón roto
puede ser reparado
estoy preparado
para otro día de luto.

Pero no para no estar juntos;
prefiero un segundo a tu lado
que aprender a estar preparado
para pasar sin ti el resto de minutos.

''¿Qué sería de mí?'',
entonces me pregunto.
Pero no me preocupo
porque mi opción sería morir.

Mi mayor desasosiego
es no tenerte aquí
y también el miedo
a que te puedas ir.

Si por cada palo que recibí
te construyo un palacio
al lado de París,
al menos acaba con mi vacío.

Mata mi vértigo
para volar contigo,
y que este firmamento
no sea solo para pájaros.

Desde que estás conmigo
ya no llueve a cántaros
y soy amigo
de los días soleados.


lunes, 14 de diciembre de 2015

Y sigo.

Tantos poemas, y sigo
sin poder decirte
que soy el ciego
que por ti existe.

Tantas palabras, y sigo
sin lograr describirte
aunque contigo
eso es imposible.

Tantas madrugadas, y sigo
pensándote como el primer día
como cualquier domingo
pero con mi cama aún vacía.

Sigo convirtiendo cada sombra
en tu silueta
y sigues siendo la mejor obra
de mi libreta.

Puedo seguir escribiendo
aunque también podría callar
que hable el silencio
o el sonido del mar.

Que hablen tus suspiros
en las pausas que dejan
las olas color zafiro
al llegar a la arena.

Otro poema que escribo
y que no te daré por vergüenza
o por querer ser el desconocido
que desea acabar con tu tristeza.

Saber que el día comienza
y que no será a tu lado
es como romper las piezas
de un puzzle no empezado.

Pero solo tú me das fuerzas
para apagar este incendio
donde un universo a la inversa
nos traiga un bonito invierno.

Apaguemos el infierno
que nos quema.
¿Qué nos queda
si no lo hacemos?


sábado, 12 de diciembre de 2015

Equivoquémonos.

Las noches sin ti
parecen apocalipsis
y los poemas de Bukowski
me hacen verte aún más sexy.

O al menos imaginarte así
con el frío que te caracteriza
tan frío que mis vellos erizas
con solo oír esa voz tan meliflua.

Si cada palabra la conviertes en poesía
y yo sueño con ser poeta
quiero que seas la musa en mi planeta
de sensaciones vacías.

Para tornarlas en llenas
y tener más de una luna
de esas que iluminan
cada noche negra.

Escribir me salvó la vida
y ahora quiero que sea eterna
o al menos tan duradera
como para cerrar mis heridas.

Dijo una vez Neruda:
''Quítame el pan si quieres
quítame el aire, pero
no me quites tu risa''.

Ya que entonces no sabría poetizar
sobre aquello que me hipnotiza
y no sentiría la necesidad
de resurgir de mis cenizas.

Llamemos ''error'' a eso del amor
y equivoquémonos.
Al fin y al cabo somos
producto del caos.


viernes, 11 de diciembre de 2015

Una oportunidad.

Me duele pensar
que eres como las demás
y que todas tus palabras
son mentiras.

Ábreme los ojos
y dime que no es verdad,
que no me equivoco
al quererte amar.

O más bien al necesitarlo
si toda flor se marchitó
y este otoño
es cada vez más largo.

''¿Por qué me tocó ser yo?''
me pregunto a diario.
Supongo que me es necesario
escuchar tu voz.

Ahora dime si en el espacio
no hay sitio para los dos,
y me iré despacio
con los pies descalzos.

Hay un atasco
en la avenida del suicidio
aún tienes tiempo a remediarlo
y acabar con mi martirio.

Cambié por ti todos mis objetivos
ahora solo necesito tenerte aquí
desde que respirar no es motivo
para poder sobrevivir.

Solo me salva escribir
y le queda poco a este lápiz
si lo clavo en cada cicatriz
de las puñaladas que recibí.

Te echaré de menos si me voy
aunque eso solo son suposiciones
como que el amanecer me dará razones
para no irme hoy.

Por eso te pido una oportunidad
ante este cúmulo de emociones
en el que ni siquiera me das
un par de opciones.


martes, 1 de diciembre de 2015

Dulce sirena.

Te espero sentado en la arena
a sabiendas de que no vendrás.
Aunque entre estas aguas salinas
sé que te encuentras.

Ojalá hallara mi conato de paz
al oír otra vez tu voz, dulce sirena.
Siendo esta tan meliflua
como el sonido del mar.

Allá donde naufragan mis penas
y suelo evocar tu silueta.
Porque para un poeta
no ver a su musa
es la mayor condena.

No me perderé en quimeras
si vida me das
para afrontar tormentas
en las noches más sangrientas.

Si los mayores tesoros
en el fondo del océano están
y este se llenó de mis lloros
espero que mis lágrimas vuelvan.

Para que el agua se evapore
y no te añore una madrugada más.
Que el anticiclón de tus Azores
acabe con mi tempestad.

He perdido la cuenta de las noches
que llevo esperándote;
de las que trasnoché
intentando divisarte.

Con la cadena perpetua
de no compartir una pasión mutua
y bajo esta luna llena, dulce sirena,
sigues oculta.